VENERACIÓN DE LA SANTA
CRUZ
En los
principios del cristianismo, la cruz era considerada signo de ignominia
en el Imperio Romano ya que, como consecuencia de la herencia de
culturas anteriores, era utilizada como instrumento de tortura y de
muerte.
Fue a partir
del siglo VI cuando, una vez las leyes romanas eliminaron el uso de la
cruz para este tipo de funciones debido principalmente a su crueldad,
los cristianos la adoptan como símbolo de su fe y signo de
identificación.
La cruz es
el elemento que resume la esencia del cristianismo, ya que fue el
escenario del suceso más trascendental en la historia del hombre. Cristo
venció a la muerte en la cruz y nos concedió a los hombres la Redención
de nuestros pecados. La cruz viene a culminar el mensaje de salvación de
Nuestro Señor y a prepararnos para la vida eterna.
La cruz
también nos enseña cuál es nuestra auténtica vocación como cristianos:
aceptar la cruz de nuestros pecados, nuestras limitaciones, nuestras
miserias y cargar con ella siguiendo con amor el camino que Jesús nos
enseñó para luchar por los valores del Reino de Dios.
La cruz es
símbolo de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran
el poder de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota
en victoria, la muerte en vida y la cruz en camino hacia la luz.