LA VENERACIÓN DE LA
VIRGEN DE LORETO EN JEREZ
Muy pronto,
desde aquel 10 de Diciembre de 1294 en que la Santa Casa de Nazaret
fuese trasladada milagrosamente a Italia, se extendió la devoción a la
Virgen de Loreto por todo el mundo. En España, tierra mariana por
excelencia, se fueron proliferando las imágenes de la Virgen Lauretana,
son afamados los monasterios de Loreto de Tarragona y Espartinas en la
provincia de Sevilla, parroquias, ermitas, colegios, hospitales,
cofradías, etc. divulgan por todo el territorio nacional la devoción a
la Madre de Dios con esta antiquísima advocación.
No tardó
mucho tiempo en llegar la devoción a la Virgen de Loreto a Jerez, desde
tiempo inmemorial, en el corazón del Jerez antiguo, en pleno barrio de
San Mateo, lindando con la muralla, existía una calle, hoy tapiada, en
la cual se veneraba en una hornacina a una imagen chiquita de la Madre
de Dios que los vecinos conocían como la Virgen de Loreto. El
historiador y archivero municipal Agustín Muñoz nos dice sobre de esta
calle que fue el 19 de Noviembre de 1859 cuando el Excmo. Ayuntamiento
de la ciudad acuerda ponerle este nombre, en atención a no tener rótulo
oficial y sí el vulgar de Loreto. La calle estaba situada entre la de
Alcaidesa y Cordobeses, en la actualidad, aunque cerrada, se puede
comprobar perfectamente su trazado. La Hermandad de Loreto, en 1995, con
ocasión del séptimo centenario lauretano solicitó a la Alcaldía de Jerez
la reposición de tan significativo rótulo, contestándose por parte del
Ayuntamiento que dicha zona estaba en estudio de rehabilitación, motivo
por el cual se postergó su reposición.
El padre
Miguel Barbero O. C. al hablar sobre el origen de la Virgen del Carmen
de Jerez y su Basílica nos dice que, en lugar que hoy se levanta el
templo carmelita, existía una capilla bajo el título de Ntra. Sra. de
Loreto, situada, en la collación de San Dionisio junto al edificio de la
Pescadería Vieja, donde solían oír Misa los pescadores. La Pescadería
vieja fue cerrada en 1566 y trasladada al lugar que hoy se llama
“Pescadería Vieja”, utilizada actualmente para sala de exposiciones y
anterior sede de la Academia de San Dionisio.
El 21 de
Julio de 1600 se traslada la Virgen del Carmen desde la casa de Rodrigo
de Paz, en donde se encontraba provisionalmente tras tener que
abandonar, urgentemente, los carmelitas su convento de San Benito para
convertirlo en hospital, a la capilla de la Virgen de Loreto, una vez
cedida por el Corregidor de la ciudad. A partir de la mencionada fecha
las advocaciones del Carmen y Loreto se unen en aquella capilla que fue
ampliada y transformada para recibir a los numerosos devotos. A
principios del siglo XVIII, al amenazar ruina la Capilla de Nuestra
Señora de Loreto, fue totalmente derribada y en su lugar se levantó la
bellísima iglesia del Carmen que hoy conocemos.
Se desconoce
cual sería el destino de la imagen titular de la capilla, aunque sí
sabemos que fue de gran devoción entre pescadores que incluso se
agruparon en hermandad. En la capilla de Loreto estuvo, también,
establecida la Hermandad profesional de los Santos Mártires Crispín y
Crispiniano, de artistas zapateros aprobada el 24 de Mayo de 1603.
El padre
Miguel Barbero nos cuenta con respecto a esta Hermandad que solemnizaban
anualmente a sus titulares “con grandiosa función en su día, y sermón,
el día del Corpus la Hermandad asistía a esta procesión con el paso en
el que iba Ntra. Sra. de Loreto y los dichos santos mártires. En la
dominica in Albis se reunía la Hermandad y hacía sus elecciones” y
en Semana Santa, al parecer, realizaban estación de penitencia.
En el siglo
XVII residió, provisionalmente, en esta capilla de Loreto, ya como
residencia carmelita, la Hermandad del Mayor Dolor.
Con el
derribo de su capilla la devoción a la Virgen de Loreto en Jerez decae,
a partir del siglo XVIII, en un periodo de postergación que, resurge
tras la guerra civil española con la llegada de los aviadores a nuestra
ciudad.
En los
primeros años de la posguerra se establece en la cercanía de la ciudad
el aeródromo militar “Carlos Haya” que luego pasará a denominarse “Base
Aérea de Jerez”, en aquellos terrenos, conocidos como “La Parra” se
levantó una capilla castrense dedicada a la patrona de los aviadores: La
Virgen de Loreto. La capilla, aún existente junto al aeropuerto, la
presidía una copia de la Virgen italiana, al marcharse los militares en
1993 la capilla fue cerrada al culto y la imagen trasladada a la
parroquia jerezana de San Joaquín, en el año 2000 fue reabierta del
nuevo al culto.
Con la
llegada de los aviadores, de nuevo, se hace presente la devoción a la
Virgen de Loreto en Jerez, principalmente por la solemnidad e
importancia que los caballeros del aire le dan la festividad de su
patrona cada 10 de Diciembre. Un resurgimiento que tendrá su cenit
definitivo con la creación, de la Hermandad de Loreto en 1951 y su
erección canónica tres años después.
Casi
paralelamente a la llegada a Jerez de los militares de aviación, se
construye en la zona de “La Plata”, bajo la dirección del arquitecto
Fernando de la Cuadra, la barriada José Antonio Girón. Al adquirir el
Ejército del Aire varias viviendas, en dicha barriada, para militares el
Ayuntamiento acuerda dedicar una de sus plazas a la Madre de Loreto.
En el plano
urbanístico el desarrollo de Jerez, en esta época, es importante. Así, a
principios de los cincuenta, impulsada por la junta de fomento del
hogar, una nueva barriada viene a paliar la necesidad de viviendas
sociales. Con ocasión de la proclamación del dogma y la inauguración del
monumento de la antigua plaza de Escribanos se le da el nombre de “La
Asunción” a la nueva barriada y se rotulan sus calles con las
advocaciones marianas de nuestra ciudad. El nombre de la Virgen de
Loreto vuelve a aparecer en el callejero jerezano.
Es digno,
por tanto, destacar el hecho significativo de ser Jerez de la Frontera
de las ciudades del mundo que más vías urbanas tiene dedicadas a la
Virgen de Loreto, en proporción a su extensión.
Con la
fundación en Jerez, hace cincuenta años, de la Venerable Hermandad y
Cofradía de nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Nuestra
Señora de Loreto en su Soledad, la devoción lauretana sigue estando muy
presente en esta mariana ciudad. En sus cerca de trescientos hermanos,
en sus incalculables devotos, en aquellos aviadores que un día
decidieron quedarse en esta privilegiada tierra, en las jerezanas que
llevan su nombre por bandera, en tantos como pasaron por las viejas
instalaciones de la Parra para cumplir su servicio con la Patria, y en
cada Viernes Santo cuando la conmovedora soledad de María inunda de
aromas penitenciales nuestras calles escoltada por cuatro arcángeles de
plata que nos evocan la milagrosa traslación de la Santa Casa de Nazaret.
En todo ello se plasma la devoción ancestral que esta ciudad tiene hacia
la Madre de Dios en sus siete veces centenaria advocación de Loreto.