HISTORIA Y DEVOCIÓN DE
LA EFIGIE DEL SANTO ECCE-HOMO
La imagen
del Santo Ecce-Homo procede de la Hermandad de Ánimas que estaba
establecida canónicamente en la primitiva iglesia de San Pedro. Esta
hermandad además de estar reconocida canónicamente también celebraba
distintos cabildos y reuniones, poseía altar y capilla donde veneraba a
la milagrosa imagen del Santo Ecce-Homo.
Al
construirse el nuevo templo de San Pedro, esta hermandad se traslada a
esta nueva sede, junto con todos sus enseres: el retablo de Ánimas y la
efigie del Santo Ecce-Homo que se dispone al lado de la imagen de una
dolorosa.
En el libro
“La Semana Santa de Jerez y sus Cofradías” se hace mención a una demanda
surgida desde las hermandades de Ánimas de las parroquias de San Miguel
y Santiago contra tres hermandades de Ánimas, establecidas en iglesias
del territorio de dichas parroquias. Estas hermandades se situaban en la
filial de San Pedro, en el convento de San Agustín y en el convento de
la Merced. La fe notarial que se levantó al visitar la del convento de
San Agustín esta fechada en 1779, motivo, por el cual, nos hace pensar
que veinte años después de la consagración del nuevo templo de San
Pedro, la Hermandad de Ánimas, allí establecida, seguía viva y
floreciente.
Probablemente sería en el siglo XIX cuando la Hermandad de Ánimas de San
Pedro dejó de existir, no así la devoción y veneración al Santo Ecce-Homo,
ya que aún se conserva un escrito del Cardenal Almaranz y Santos,
fechado en 1908, concediendo cien días de indulgencia a quienes rezaran
ante tan fervorosa representación de Nuestro Señor Jesucristo.
A finales
del siglo XIX y principios del XX consta, en noticias y artículos de la
época, el enorme fervor que levantaba entre los fieles jerezanos esta
peregrina y milagrosa imagen, plasmándose en unos cultos solemnísimos y
en los numerosos exvotos que se exponían junto al altar del Ecce-Homo y
Nuestra Señora de los Dolores, prueba de los grandes favores obtenidos
por su mediación.
Los cultos
cuaresmales, estaban organizados, desde la desaparición de la Hermandad,
por los rectores del templo, primero por los sacerdotes auxiliares o
capellanes y desde 1911, al ser elevada la iglesia auxiliar de San Pedro
a Parroquia, por el párroco. Al principio sólo se le dedicaban al Santo
Ecce-Homo pero, posteriormente, viéndose la gran devoción que, también,
iba adquiriendo la Virgen de los Dolores, éstos se realizaban
conjuntamente, siendo la dolorosa la que presidió, en más de una
ocasión, los cultos, con motivo de la celebración de las Santas
Misiones.
Esa gran
devoción a la Virgen de los Dolores culmina en la iniciativa de un grupo
de cofrades que en 1949 decidieron fundar una nueva Hermandad que
tuviera a esa imagen de titular aunque bajo la advocación de Nuestra
Señora de Loreto en su Soledad. Con la constitución de la Hermandad los
cultos al Santo Ecce-Homo dejaron de celebrarse, si bien, desde hace
años un grupo de devotos, pertenecientes a la cofradía, le viene
dedicando un solemne Besamanos con ocasión del Miércoles de cenizas,
siendo esta imagen la que abrió tal ceremonia en el mencionado día,
agregándose luego otras imágenes pasionales.
Aunque la
imagen del Santo Ecce-Homo aún no ha pasado a formar parte de la
Hermandad como titular de la misma, siempre ha contribuido a mantenerla
y cuidarla para el culto y los hermanos han evidenciado gran devoción
por ella.