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ALTAR DE LA VIRGEN
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En la primitiva
iglesia de San Pedro estaba establecida canónicamente una
Hermandad de Ánimas, procedente del convento de mínimos de la
Victoria. Esta Hermandad, que al parecer tenía gran pujanza, ya
que no solo estaba reconocida canónicamente sino que también
celebraba distintos cabildos y reuniones, poseía altar y capilla
y veneraba a una milagrosa imagen del Santo Ecce-Homo. |
Al
consagrarse el nuevo templo de la Hermandad,
traslada a la nueva sede todos sus enseres,
entre ellos el retablo de las Ánimas, dorado con
adornos rocallas y lienzo con la Virgen del
Carmen, entregando su escapulario a los fieles
difuntos, y el busto del Santo Ecce-Homo que se
coloca en una hornacina bajo una dolorosa, hoy
bajo la advocación de Nuestra Señora del Loreto
en su Soledad, que, muy probablemente, fuese
encargada por el Arzobispado Hispalense al
escultor Juan de Astorga, para el nuevo templo.
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Veinte años después de la consagración del nuevo
templo de San Pedro, la Hermandad de las Ánimas,
allí establecida seguía viva y floreciente.
Suponemos que sería en el decadente siglo XIX
cuando la Hermandad de Ánimas de San Pedro
desapareciera. |
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La
devoción de la Virgen de los Dolores hace que en 1949 un
grupo de cofrades se fije en Ella para construir una
nueva Hermandad que aporte a la Semana Santa de Jerez el
misterio de la Soledad de María al pie de la cruz. A
pesar de que el Santo Ecce-Homo no pasó a formar parte
de la nueva cofradía, siempre ha permanecido unido a su
emplazamiento junto a la dolorosa.
En
1994 la Virgen pasó al actual altar, que casualmente no
era otro sino el retablo de las Ánimas de San Pedro, y
la efigie del señor ocupó una hornacina lateral. |
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