Todos los viernes de Cuaresma durante los Cultos Semanales los
hermanos de la Hermandad practican el ejercicio del Vía-Crucis. Un
acto piadoso sumamente importante para la meditación sobre la Pasión
de Cristo y de preparación para la Estación Penitencial.
El tercer viernes de Cuaresma, se clausuran los Vía-Crucis
celebrados con un solemne Vía-Crucis presidido por el Crucificado de
la Misericordia, meritoria imagen que durante todo el año preside el
retablo mayor de San Pedro. El acto, sumamente reflexivo y emotivo,
sirve además para trasladar tan antigua imagen a su lugar habitual
de culto en el altar mayor, tras los cultos cuaresmales de la
Hermandad.