EL CUERPO DE ACÓLITOS
El cuerpo de
acólitos de la Cofradía lo forman cuatro ciriales y dos incensarios
portados por personal vestidos con sotanas y sobrepelliz, dirigidos por
el pertiguero y ayudados por monaguillos con cestillos para incienso,
pabilo y carbón y uno de ellos portando la naveta.
Los cuatro ciriales
son obra del taller de Villarreal, realizados en alpaca plateada según
diseño de Eduardo Velo García. Están totalmente repujados y cincelados.
Siguiendo las características del paso, entre el nudo y el platillo hay
tres ángeles que simulan sostener a este. El boceto en barro de los
ángeles fue realizado por el hijo del Sr. Toro, jefe del taller de
Villarreal y uno de los modelos está inspirado, especialmente la cabeza,
en la clásica figura discóbolo de Mirón.
Estos ciriales
fueron bendecidos a la conclusi
ón del Besamanos de Ntra. Sra. de Loreto
de 1989, estrenándose en la salida procesional de ese año, actuando como
padrinos de la bendición la Hermandad jerezana del Cristo de la Defensión, dado que con anterioridad habían cedido los suyos para
iluminar a la Virgen de Loreto, cada Viernes Santo.
Los dos incensarios
son antiguos, posiblemente de principios del siglo XX y debido a su
deteriorado estado, fueron donados a la Hermandad a principios de los
años ochenta del pasado siglo por el entonces párroco y director
espiritual de la Cofradía Don José Rodríguez. La Hermandad los restauró
y volvió a platear, figurando desde entonces en la procesión, aunque
debido al humo del incienso han tenido que volverse a platear,
posteriormente, en varias ocasiones.
La Hermandad posee
un juego de ocho dalmáticas, con sus correspondientes albas, de raso
morado con galones dorados, estrenadas seis en 1974 y dos más en 1979,
realizadas en el colegio del Salvador por las monjas Hijas de San
Vicente de Paúl.
El pertiguero o
maestro de ceremonias lo incorpora la Cofradía al cortejo en 1992,
aunque con elementos prestados, pero no es hasta 1995 año cuando se
estrena el actual ropón, bendecido el 10 de Septiembre de 1994 y
realizado por las hermanas Ana Brito Olivero e Isabel Rosado García,
siguiendo el modelo de los que posee la Hermandad del Santo Crucifijo de
la Salud, con la diferencia que este está realizado sobre tela de
damasco en color morado con aplicaciones de terciopelo y galones
dorados. Como bastón de mando del cuerpo de acólitos, el ropón se
complementa con la pértiga, estrenada en 1995 y realizada en los
talleres de Manuel de los Ríos en Sevilla. Es toda repujada y cincelada
y se remata con cuatro dragones de carácter decimonónico.
Forman parte,
también, del cuerpo de acólitos los monaguillos que llevan varios
cestillos, entre los cuales figura uno bordado sobre terciopelo de Lyón
morado realizado por la hermana Ana María García Herrera. Las navetas
son todas antiguas y de plata.
Antiguamente, el
Director Espiritual iba de preste, tras el paso, con capa pluvial y
escoltado por acólitos, formando el cortejo litúrgico. En los últimos
tiempos se ha recuperado este cortejo
y el puesto del Director
Espiritual en la Presidencia, delante del cuerpo de acólitos es ocupado
por el diácono que asiste al Director Espiritual en su servicio a la
Hermandad.
En este cortejo
aparece escoltada por ciriales la Cruz Parroquial con manguilla, que
como su nombre indica es propia de la parroquia a la que pertenece la
corporación. Las tres piezas forman parte del inventario parroquial, son
de la época en la que San Pedro es elevada a parroquia, es decir, hacia
1911 y se encuadran dentro del imperante estilo neogótico. Son llevadas,
también, por acólitos, con sotana negra y sobrepelliz los de los
ciriales y con roquete el de la cruz.